La decisión de las principales empresas peruanas de buscar financiamiento en el mercado internacional a través de la emisión de deuda corporativa está determinada por un factor clave: la claridad en las señales y la estabilidad que transmita el gobierno. En un contexto donde el capital externo sigue mostrando interés, pero observa la escena política con atención, el futuro de los grandes proyectos inmobiliarios e inversiones privadas en Perú está directamente vinculado al rumbo que tome la administración pública durante los próximos años.
El apetito internacional por deuda peruana se mantiene, pero con cautela
En las conversaciones recientes con actores relevantes del financiamiento global, como Bank of America, se destaca que el mercado internacional mantiene vigente su apetito por las emisiones de deuda empresarial originadas en Perú. El banco proyecta que las emisiones de deuda corporativa en toda América Latina alcanzarán los US$77.000 millones en 2026, frente a los US$72.000 millones colocados en 2025 —un repunte que se sostiene pese a las fluctuaciones de confianza observadas en los últimos trimestres y las circunstancias políticas internas de varios países de la región—. Según la entidad, la tasa de incumplimiento proyectada para la región baja de 3,9% a 2,7%, una mejora que indica que los inversionistas internacionales aún ven oportunidades en mercados como el peruano, aunque reconocen una necesidad de prudencia ante escenarios de incertidumbre persistente.
Hasta la fecha, las emisiones acumuladas de deuda corporativa latinoamericana en el año suman US$65.000 millones, con un mercado dividido casi en partes iguales entre bonos de alto rendimiento (high yield) y grado de inversión (investment grade), en una proporción cercana al 50%/50%. Los spreads —el sobrecosto que pagan los emisores latinoamericanos frente a bonos del Tesoro— se mantienen comparativamente atractivos frente a otras regiones emergentes: 49 puntos básicos en Asia frente a un diferencial de +70 puntos básicos en Estados Unidos, lo que confirma el apetito relativo de los inversionistas por el riesgo latinoamericano.
El atractivo de la deuda corporativa local responde no solo a los fundamentos macroeconómicos, sino también a los grandes requerimientos de financiamiento que presentan sectores como el inmobiliario y la infraestructura. Para este tipo de empresas, la posibilidad de acceder a tasas competitivas y capital en dólares resulta determinante para acelerar iniciativas de construcción o expansión, cuyo retorno depende de una coyuntura estable, particularmente en la gestión de proyectos a largo plazo. Dentro de la región, la clasificación crediticia marca diferencias claras: Perú, México y Chile cuentan con grado de inversión (investment grade), mientras que Colombia no ostenta esa calificación —una distinción que condiciona el costo y las condiciones de acceso al financiamiento externo para las empresas de cada país.
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La estabilidad política condiciona la recuperación de las emisiones corporativas
Aunque la demanda internacional existe, su canalización hacia las empresas locales seguirá condicionada por la percepción de estabilidad y previsibilidad institucional. Anne Milne, Managing Director y Head of Emerging Markets Corporate Credit Research de Bank of America, lo resume de forma directa respecto a Perú: «Con el nuevo Gobierno, podría haber más inversiones y emisiones». De acuerdo con su análisis, solo un escenario de políticas públicas consistentes y señales gubernamentales claras permitirá una reactivación notable del mercado de deuda externa para compañías peruanas. La evolución del ciclo político, especialmente de cara a 2026 y los años siguientes, será determinante para que los emisores retomen con fuerza las colocaciones, lo que aliviaría restricciones de liquidez e impulsaría la inversión privada.
Milne identifica a los bancos, las utilities (empresas de servicios públicos), la minería, el consumo y la energía como los sectores peruanos con mayor apetito y capacidad de emisión en el corto plazo. En el calendario internacional, dos fechas condicionan el ritmo de las próximas colocaciones: el feriado de Labor Day en Estados Unidos, el 7 de septiembre, que tradicionalmente marca la reapertura del mercado de bonos tras el receso de verano, y la reunión de la Reserva Federal (FED) programada para el 16 de septiembre, cuya decisión de tasas será determinante para las condiciones de financiamiento externo de las empresas peruanas.
De no consolidarse un ambiente de mayor confianza, los agentes internacionales continuarán posicionándose de manera cautelosa, limitando el flujo de fondos hacia proyectos que requieren importantes cantidades de capital y visibilidad legal de largo plazo, un punto clave en actividades como la promoción inmobiliaria y las obras de infraestructura urbana. Así, incluso si se aprecia una disminución en el temor a los activos peruanos, la materialización de nuevas emisiones dependerá de un marco político que genere certidumbre para compromisos a varios años.
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Mayor acceso a deuda internacional permitiría dinamizar el sector inmobiliario
Un repunte en la emisión de deuda corporativa destinada a captar capital externo representa una oportunidad directa para el relanzamiento y la expansión de inversiones inmobiliarias en Perú. Bajo las condiciones adecuadas, las empresas podrían financiar nuevas etapas de proyectos de vivienda, oficinas y bienes raíces logísticos, sectores en los que la demanda estructural sigue latente, pero muchas veces frenada por restricciones de financiamiento local y volatilidad macroeconómica.
Más allá de la disponibilidad de fondos, Bank of America enfatiza que el desarrollo sostenible y el volumen de inversiones privadas dependerán de la capacidad del gobierno para sostener un marco predecible durante los próximos años. Bajo políticas claras y mensaje de continuidad institucional, el sector inmobiliario peruano podría beneficiarse de un acceso renovado a fuentes de financiamiento internacionales, aprovechando el apetito global, siempre sujeto al monitoreo continuo del escenario político local.
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Qué significa esto para un propietario en Lima
Para los propietarios y agentes inmobiliarios en Lima, la perspectiva de mayor entrada de capital internacional mediante deuda corporativa tiene implicaciones relevantes: la disponibilidad de nuevas inversiones en desarrollos residenciales y comerciales podría dinamizar el mercado de compraventa y alquiler, mejorando la oferta y generando nuevas oportunidades de valoración de activos. Sin embargo, estas mejoras estarán supeditadas a la capacidad del gobierno peruano de ofrecer señales de certidumbre y estabilidad, situación que requiere seguimiento durante el ciclo electoral y el arranque del 2026. La actitud de los inversionistas internacionales actuará como termómetro para anticipar el ritmo de la recuperación inmobiliaria en la ciudad.
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