La decisión de comprar propiedades en Perú en 2026 se posiciona como un movimiento con argumentos sólidos. Los precios registran un avance nominal anual de entre 3% y 7%, aunque en términos reales, ajustados por inflación, la rentabilidad es menor. Lima continúa liderando la dinámica inmobiliaria, pero ciudades como Arequipa muestran significativas mejoras en condiciones de financiamiento respecto a años anteriores. A febrero de 2026, los datos apuntan a una tendencia de probable incremento de precios en los próximos 12 meses, especialmente en ubicaciones consolidadas, respaldados por un contexto macroeconómico favorable.
La proyección de crecimiento económico para 2025, con un PIB estimado entre 3.1% y 4.0%, sitúa a Perú como la segunda economía con mayor dinamismo en América Latina, solo por detrás de Argentina. Estos datos elevan el atractivo tanto para propietarios primerizos como para administradores interesados en nuevas adquisiciones o expansión de sus portafolios.
El recorte en tasas hipotecarias refuerza la demanda en Lima y Arequipa
En el primer bimestre de 2026, la tasa hipotecaria promedio en Lima se ubica en un rango de 7% a 8% —7.84% en promedio del sistema a mediados de febrero, según Gestión—, luego de haber superado el umbral del 10% a inicios de 2023, su nivel más alto en 13 años. Esta reducción, junto con un nivel de inflación controlado (1.7% según el INEI), mejora la posición financiera de quienes buscan crédito para adquirir propiedades. Los distritos prime de Lima registraron un aumento de precios interanual notable, impulsado por una demanda sostenida y una mejora de la capacidad adquisitiva. El incremento del 3% en la población empleada en Lima durante 2025, según el INEI, refuerza la base de compradores solventes, junto con una mejora de los salarios promedio, y sostiene la valorización de los activos residenciales.
Arequipa emerge como una alternativa relevante con condiciones crediticias más competitivas que en 2023, facilitando el acceso a nuevas unidades y alimentando la expectativa de un comportamiento alcista en ventas en ese mercado. Frente a años anteriores, la recuperación de la demanda en ciudades secundarias como Arequipa y Trujillo se traduce en mejores opciones de financiamiento y mayor liquidez en el mercado.
Crecimiento económico y mayor empleo apuntalan el sector residencial
El entorno macroeconómico proyectado para 2025 opera como impulsor clave de la demanda inmobiliaria. El PIB nacional crecería entre 3.1% y 4.0%, según TheLatinvestor, cifra que convierte a Perú en una de las economías de mayor expansión en la región. Este crecimiento se refleja en Lima en un aumento de empleos y mejora de los salarios promedio, dos factores que sostienen la dinámica alcista tanto en ventas como en alquileres. Los rendimientos brutos por renta residencial en Lima alcanzan el 6%, según TheLatinvestor, lo que ubica a la ciudad por encima del promedio latinoamericano en retorno para el propietario o inversor.
Sin embargo, el crecimiento nominal de precios de 3% a 7% anual se ve erosionado por un contexto de inflación, aunque la tasa inflacionaria se estabilizó en 1.7% a inicios de 2026. En términos reales, esto implica una revalorización moderada, pero la reducción en el costo del crédito y las mejores perspectivas laborales compensan parte de esa merma para quienes planean operaciones de mediano plazo. Los distritos prime y las zonas mejor ubicadas concentran la mayor parte del alza en valorización, lo que acentúa la polarización entre segmentos premium y áreas con demanda menos robusta.
Las ubicaciones prime concentran la expectativa de revalorización en los próximos 12 meses
Las proyecciones de TheLatinvestor sugieren que la probabilidad de un incremento adicional en precios es media, pero más pronunciada en polos consolidados como Miraflores, San Isidro y Barranco en Lima, así como sectores emergentes en Arequipa y Trujillo. La demanda se mantiene activa en estos nodos ante la mejora de las tasas hipotecarias y la mayor estabilidad de ingresos en la población objetivo. En Lima, la evolución interanual de los precios se mantuvo sólidamente al alza en los principales distritos, mientras que la absorción en alquileres mantiene los retornos cerca de 6%.
El foco de nuevos proyectos también se dirige hacia estos mercados, donde el riesgo para el inversor es menor por liquidez y consolidación de la demanda. La combinación de moderación inflacionaria y crecimiento económico apalanca el interés tanto de compradores primerizos como de inversionistas profesionales, lo que da sustento a la expectativa de valorización para quienes adquieran en 2026.
Para propietarios y administradores que evalúan una compra, la tendencia actual invita a tomar decisiones basadas en datos concretos: la mejora en las condiciones de crédito, la recuperación del empleo y el desempeño del PIB confirman una coyuntura con más oportunidades que amenazas. Los retornos por renta y la expectativa de valorización, aunque sujetos a la evolución inflacionaria, ofrecen una base razonable para la adquisición en ubicaciones estratégicas. El momento es de análisis preciso y visión de mediano plazo, especialmente en distritos prime y mercados con señales claras de liquidez sostenida.
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