El mercado inmobiliario latinoamericano mantiene su tendencia alcista durante 2024, tanto en precios residenciales en las principales ciudades como en el desarrollo de nuevos proyectos hoteleros. De acuerdo con el Instituto de Investigación de Deutsche Bank, seis ciudades de la región aparecen entre las setenta más exclusivas del mundo, consolidando la percepción de Latinoamérica como un mercado en expansión y alta rentabilidad para inversores.
A la vez, la región atraviesa un boom en el sector hotelero: hay 612 proyectos en desarrollo o construcción, equivalentes a casi 100 mil habitaciones, con un crecimiento interanual del 11%, según Lodging Econometrics. Esta dinámica se traduce además en una mayor internacionalización del capital, especialmente a partir del fuerte aumento de las inversiones inmobiliarias latinoamericanas en España, que en 2024 superaron los 523 millones de euros, el triple que el año anterior, de acuerdo con CBRE.
El crecimiento de precios refuerza el atractivo de las grandes ciudades
Ciudad de México, Buenos Aires, Santiago, São Paulo, Río de Janeiro y Bogotá escalaron posiciones en el ranking de urbes más exclusivas, ocupando del puesto 54 al 67 a nivel global. Estas ciudades registran incrementos sostenidos en el valor medio de la vivienda, motivados por una combinación de dinamismo económico, atracción turística y demanda de inversores extranjeros.
En la práctica, esto significa que capitales y grandes polos urbanos continúan siendo los destinos preferidos para los propietarios interesados tanto en alquiler residencial de mediano y alto nivel como en modelos de rentas temporales. Alzas de precios sistemáticas, sumadas a una oferta que no logra equiparar el ritmo de la demanda, han transformado a estos mercados en núcleos de referencia para inversiones patrimoniales.
Este movimiento también posiciona a los agentes inmobiliarios ante la obligación de ajustar expectativas y estrategias, alineando las tasaciones y recomendaciones para compradores e inversores con una realidad de precios en permanente actualización.
El impulso del sector hotelero redefine el paisaje de inversión
Latinoamérica vive una expansión histórica en la construcción hotelera: actualmente existen 612 proyectos activos, con México liderando la lista, seguido por Brasil, República Dominicana y Colombia. Este volumen implica el desarrollo de cerca de 100 mil nuevas habitaciones y un aumento del 11% en la cantidad de iniciativas respecto al año anterior, de acuerdo con datos de Lodging Econometrics.
México concentra el dinamismo, con 226 proyectos y más de 33 mil habitaciones —según la misma fuente—, evidenciando un mayor compromiso por parte de cadenas internacionales y desarrolladores locales en captar el turismo de negocios y placer. Brasil sigue en importancia, aunque a una distancia considerable, mientras que República Dominicana se consolida como hub regional del turismo caribeño.
La previsión es que, antes de 2027, la mitad de estos hoteles estarán en operación, modificando el inventario de hospedaje premium en las ciudades principales y destinos turísticos tradicionales. Este flujo impacta en la tipología de la inversión inmobiliaria, donde los productos mixtos, residenciales con operación hotelera o complejos con servicios integrados, comienzan a ganar protagonismo.
Para la administradora o el propietario sofisticado, esto implica nuevas oportunidades y desafíos: el diseño de portafolios diversificados, la profesionalización de la operación y el monitoreo de segmentos emergentes se vuelven factores clave para mantener la rentabilidad.
El capital regional busca alternativas y acelera su salida a Europa
El 2024 marca un punto de inflexión en la internacionalización del capital inmobiliario latinoamericano. La inversión en España trepó hasta los 523 millones de euros, un crecimiento del 200% frente al año pasado, según CBRE. Este salto evidencia dos tendencias: la búsqueda de refugio en activos denominados en euros y la diversificación fuera de mercados de volatilidad estructural.
La suba de la inversión en Europa responde a propietarios e inversores que, ante la revalorización de los activos regionales y la consolidación de ganancias locales, exploran el segmento residencial y de locales comerciales en Barcelona, Madrid y la Costa del Sol. Esta migración de capital se produce en paralelo al auge del desarrollo hotelero intra-regional, articulando una red de flujos de inversión cada vez más sofisticada.
Este movimiento tiene implicaciones directas para agentes inmobiliarios de la región, que observan una clientela dispuesta a operar en dos frentes: seguir apostando por la vivienda premium y el sector hotelero local, mientras asignan parte del portafolio a inversiones internacionales.
Para el propietario primerizo o el administrador, el entorno actual exige profesionalizar los procesos de selección de activos y gestión operativa. La velocidad del cambio obliga a monitorear permanentemente las rentabilidades comparadas y a estar atentos a oportunidades de desinversión o reinversión en función de la maduración de cada proyecto. Además, la consolidación de la región en los rankings globales favorece la llegada de operadores internacionales y la sofisticación de los requisitos de administración, desde la selección de inquilinos hasta la gestión de contratos y servicios asociados.
Los desarrollos hoteleros, sumados a la expansión del capital hacia Europa, reconfiguran el tablero estratégico para quienes participan en el mercado inmobiliario latinoamericano. La profundidad del flujo inversor y la presión al alza sobre los precios obligan tanto a propietarios como a administradores y agentes a repensar tácticas de captación, escenarios de diversificación y modelos de gestión a mediano plazo.
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