El movimiento de Mallplaza, uno de los principales operadores de centros comerciales de Chile, redefine el tablero inmobiliario en Colombia: la compañía firmó un acuerdo vinculante para comprar ocho centros comerciales de la marca Gran Plaza, propiedad del fondo inmobiliario Pactia, por US$376 millones (cerca de $1,18 billones de pesos colombianos), intensificando la presencia chilena en el sector retail colombiano.
Expansión regional de Mallplaza reconfigura el sector comercial
El desembarco de Mallplaza en Colombia, con la adquisición de ocho centros comerciales que suman en conjunto cerca de 180.000 metros cuadrados de área bruta arrendable, marca una de las operaciones más contundentes en la gestión de retail de la última década entre ambas naciones. La empresa, habitual referente en el mercado chileno, da un paso estratégico hacia el crecimiento regional mediante la incorporación de activos en el vecino país, desplazando límites históricos en el sector inmobiliario comercial de Colombia (Latinfinance, 2026).
La negociación se da en un entorno en el que la competencia por la captación de consumidores colombianos se intensifica, en un mercado donde los hábitos de compra han mutado tras la pandemia, favoreciendo espacios multipropósito y experiencias físicas complementarias al e-commerce. Para Mallplaza, esta adquisición representa una oportunidad para replicar su modelo de gestión, basado en altos estándares internacionales en operación y experiencia dentro del shopping, en territorios estratégicos fuera de las fronteras chilenas.
Colombia como destino clave para capital chileno
Mallplaza no es el primer actor chileno en mirar a Colombia con interés, pero esta operación consolida la tendencia de entrada de capital trasandino en el sector comercial del país. La adquisición de los ocho centros comerciales a Pactia —el fondo inmobiliario controlado por Grupo Argos, la administradora de fondos de pensiones Protección y la constructora Conconcreto— resalta la capacidad financiera y la visión a largo plazo de los operadores chilenos: los activos en venta recibieron cerca de 57 millones de visitantes en el último año y generaron un ingreso operacional neto cercano a los $111.000 millones de pesos (unos US$35 millones), según cifras reportadas por medios locales tras el anuncio (Portafolio, 2026).
Colombia emerge así como una plaza clave, con ciudades intermedias y grandes urbes que buscan modernizar su oferta comercial y fortalecer la experiencia física para sus habitantes. El acuerdo le da a Mallplaza presencia en cinco ciudades donde no operaba antes y suma tres activos adicionales en Bogotá, con lo que su portafolio en Colombia pasará de cinco a trece centros comerciales. El acuerdo despliega también una señal para otros operadores regionales, reflejando que el sector de centros comerciales en Colombia continúa siendo atractivo para la inversión extranjera, especialmente cuando se logra escalar la operación con paquetes integrados de activos.
Impacto para la competencia y nuevas oportunidades inmobiliarias
La irrupción de Mallplaza con ocho nuevos activos en Colombia obligará a otros gestores y propietarios a repensar sus estrategias, tanto en la captación de arrendatarios como en la gestión de marcas y experiencias de usuario. «Crecer es parte del ADN de Mallplaza y con esa premisa buscamos oportunidades estratégicas…», señaló Pablo Pulido, gerente general de la compañía, al anunciar la operación. El respaldo de una firma experimentada en mercados maduros como el chileno podría activar mayores exigencias en servicios, operación y tecnología al interior del retail colombiano.
A nivel de inversión inmobiliaria, este tipo de movimientos ratifican la consolidación de paquetes de centros comerciales como vehículos atractivos para institucionales y fondos internacionales. Con el cierre de esta transacción, previsto para el segundo semestre de 2026 y sujeto a la aprobación de la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) de Colombia, Mallplaza alcanzará un portafolio regional de 45 activos entre Chile, Perú y Colombia. La sofisticación y escala que aporta Mallplaza podría devenir en inversiones complementarias, renovaciones y alianzas estratégicas que eleven la competencia en un segmento tradicionalmente dominado por jugadores nacionales.
Si bien la operación posiciona a Colombia en el radar de grandes operadores, también extiende la mirada hacia otros mercados emergentes latinoamericanos que podrían replicar esquemas de integración y modernización comercial en los próximos años, abriendo la puerta a futuras maniobras de expansión y diversificación de portafolios.
Este acuerdo entre Mallplaza y Pactia redefine el mapa de centros comerciales en Colombia, incrementando el peso de capitales internacionales en activos estratégicos del país. Para propietarios que buscan maximizar su portafolio regional o agentes atentos a nuevas tendencias de retail, la jugada de Mallplaza sienta un precedente relevante sobre la profesionalización y concentración del sector.
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