Un nuevo estudio de Accumin Intelligence concluye que el 94,2% de las viviendas de España tiene una calificación energética ineficiente, de D a G. Lo recoge Spanish Property Insight en una nota del 11 de septiembre de 2026, que también analiza si esas viviendas podrían volverse más difíciles de vender o alquilar.
El 94,2% del parque residencial está entre D y G
El informe State of Energy Efficiency in Spain 2026 usa los certificados registrados por las comunidades autónomas y comunicados al Ministerio para la Transición Ecológica. Solo el 39% de las viviendas tiene un certificado registrado, por lo que Accumin estimó con modelos estadísticos la eficiencia del conjunto del parque. Entre las viviendas con certificado, el 92,5% está entre D y G; al incluir las que no lo tienen, la estimación sube a 94,2%. La causa principal es la antigüedad: gran parte del parque se construyó antes de que existieran normas de eficiencia energética relevantes, y las viviendas nuevas eficientes representan alrededor del 4% del total.
📌 Ver más: Plan Estatal Vivienda en España 2026: retos y control para propietarios
Hoy no hay una calificación mínima para vender o alquilar
En España ya se exige un certificado de eficiencia energética cuando se vende una vivienda existente o se alquila a un nuevo inquilino, pero actualmente no existe una calificación mínima que la vivienda deba alcanzar para poder venderse o alquilarse. Otros países han ido más lejos: en Francia, las viviendas con calificación G ya no pueden ofrecerse en general en alquiler como residencia, y las F seguirán en 2028 y las E en 2034.
La directiva europea de eficiencia energética de edificios, en su versión revisada, no impone una prohibición equivalente para cada vivienda ineficiente. Obliga a los Estados miembros a adoptar medidas para reducir el consumo medio de energía del parque residencial al menos 16% hasta 2030 respecto de 2020, y entre 20% y 22% hasta 2035, con buena parte de la mejora procedente de las viviendas de peor desempeño. No hay, por tanto, una norma europea inminente que impida vender o alquilar una vivienda F o G en España, pero la dirección es clara: los propietarios de viviendas con mal desempeño deben esperar más presión e incentivos para reformar.
Un reto de reforma enorme
Accumin calcula que cumplir los objetivos de 2030 exigiría reformar la envolvente térmica de 1,2 millones de viviendas y sustituir 3,5 millones de sistemas de calefacción y agua caliente en los próximos cuatro años. Aun así, la mayoría de las viviendas seguiría siendo ineficiente: el ritmo actual de reformas tendría que multiplicarse por cinco para alcanzar un nivel intermedio de eficiencia, y por diez para acercarse al parque mayoritariamente eficiente previsto para 2050.
Qué significa para propietarios
Quien piense vender en los próximos años debería vigilar la eficiencia energética: hoy no existe una restricción como la francesa, pero con el 94% de las viviendas en el rango D a G, un endurecimiento futuro de las normas podría afectar al valor de la vivienda, a su facilidad de venta y a los costes de reforma. Para quien alquila, el Índice de Oportunidad Inmobiliaria de ATI sitúa la rentabilidad bruta del alquiler en España en 5,02% anual (Numbeo 2026-S1), igual a la mediana de los 15 países del Índice. Cualquier gasto de reforma se resta de ese margen, así que conviene calcularlo antes de decidir entre reformar, vender o mantener.
📩 ¿Quieres recibir análisis del mercado inmobiliario de LATAM cada semana? Suscríbete al boletín de ATI.



