El sector de los edificios inteligentes en México atraviesa una transformación en la que la adopción tecnológica comienza a ceder protagonismo frente al uso estratégico de datos. Más allá de la mera instalación de sistemas de automatización o seguridad, el valor real pasa ahora por entender, medir y optimizar la operación de los inmuebles, en un contexto donde el trabajo híbrido reduce la ocupación de oficinas y los requisitos técnicos de los sectores industriales y logísticos van en aumento.
La evolución del concepto: de automatización a estrategia de datos
Hace más de 30 años, cuando nació el IMEI, el concepto de edificio inteligente en México giraba en torno a la automatización, la seguridad y los sistemas de control. Esta perspectiva inicial respondía a un mercado enfocado en la modernización de la infraestructura, una visión que se ha complejizado desde entonces. “El gran cambio que estamos viviendo es precisamente que estamos pasando de operar los edificios de manera reactiva a hacerlo cada vez más con información, datos y medición. Ya no se trata solamente de corregir una falla cuando ocurre, sino de entender cómo está funcionando el inmueble y tomas las mejores decisiones», explica Ariel Campos, Presidente de IMEI BOMA.
Frente a este contexto, el papel del Facility Manager también se redefine. Según Campos, “Por eso creo que hoy el Facility Manager necesita desarrollar una capacidad adicional: traducir una decisión técnica en una decisión de negocio.» Esta visión coincide con los cambios observados tras la pandemia, donde la menor ocupación de oficinas exige mayor eficiencia operativa y flexibilidad.
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México y la comparación internacional en operación de edificios
La relación con organismos internacionales y herramientas de evaluación como BOMA BEST, BOMA 360 y los TOBY Awards ha dado a México visibilidad y competencia en estándares globales de operación de edificios. Hace tres años, un edificio mexicano ganó el reconocimiento de los TOBY Awards de BOMA International, enfrentándose a inmuebles de Estados Unidos y Canadá. Ariel Campos destaca que esta participación permite “comparar las prácticas de operación de nuestros edificios con estándares internacionales».
El sector industrial y logístico en México amplía sus demandas: requiere actualmente infraestructura más sofisticada, mayor capacidad energética, más automatización, conectividad, seguridad y sostenibilidad ambiental. A esto se suma la irrupción de la inteligencia artificial como herramienta que puede acelerar la etapa de optimización de los inmuebles. “La IA puede acelerar la última parte, pero no sustituye las anteriores», sintetiza Campos. Todo esto será tema central en el evento IMEI BOMA Connect, a realizarse en el Museo Soumaya de la CDMX, donde Alejandro Preinfalk, CEO de Siemens para México, Centroamérica y el Caribe, participará como expositor en la conferencia inaugural enfocada en inteligencia artificial.
El giro hacia la medición y la optimización integral
En 2026, México cuenta con una amplia oferta tecnológica para la operación de edificios, pero el énfasis se ha desplazado hacia la medición efectiva del desempeño y la conexión entre tecnología, operación y valor de negocio. “Hay muchísima tecnología disponible. La pregunta ya no es solamente qué podemos instalar, sino qué problema estamos resolviendo y cómo podemos medir el resultado», sostiene Ariel Campos. Este enfoque vincula la gestión técnica diaria con la toma de decisiones estratégicas: “El profesional que va a tener mayor relevancia en los próximos años será aquel capaz de sentarse con un técnico y hablar de HVAC, automatización o energía, y después entrar a una reunión con el propietario o inversionista y hablar de OpEx, ROI, riesgo y valor del activo.»
De acuerdo con Campos, la secuencia esencial en la gestión moderna de inmuebles sigue cuatro pasos: conectar, medir, entender y optimizar. La inteligencia artificial puede potenciar la última etapa del proceso, pero solo si se han sentado las bases en las fases anteriores.
México: tecnología, ocupación y contexto macroeconómico
En el contexto mexicano, la tecnología en edificios se evalúa junto con el entorno económico. El Índice de Oportunidad Inmobiliaria de ATI ubica a México en el puesto 4 de 15 países, con 68,6/100 en la banda «Moderada»; ese puntaje se calcula con datos de vivienda residencial y no mide la rentabilidad de oficinas, así que es solo una referencia del país. Para el mercado de oficinas interesa más el pulso económico: según el Banco Mundial, México creció 0,56% en 2025, frente a 1,35% en 2024, y la inflación fue de 3,81%, frente a 4,72% (Indicadores de mercado y precios de ATI).
En consecuencia, los propietarios y administradores enfrentan hoy el desafío de dejar de ver la tecnología como meta final y comenzar a integrarla en la estrategia operativa y de negocio de sus activos. El estándar ya no es solo automatizar, sino utilizar información confiable para incidir directamente en la rentabilidad, sostenibilidad y comparación con los mejores criterios mundiales.
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