La inversión latinoamericana en el mercado inmobiliario español marcó un nuevo récord en 2024. Según CBRE, el capital procedente de América Latina alcanzó los 523 millones de euros, lo que implica un crecimiento del 200% frente a los 173 millones invertidos en 2023. Este volumen representa una participación sin precedentes del 3,7% sobre el total invertido en el sector inmobiliario español.
Madrid se consolidó como el foco principal de estas operaciones, que sumaron cerca de 30 transacciones a lo largo del año. Los inversores de Brasil y México lideraron el flujo de capital, configurando un nuevo mapa de actores para el mercado español y enviando una señal clara del dinamismo actual de la demanda latinoamericana por activos en Europa.
Brasil y México acaparan más del 80% de la inversión latinoamericana
De los 523 millones de euros invertidos en 2024, el 43% correspondió a capital de Brasil y el 40% a México. Venezuela, con el 15%, se posicionó como el tercer origen relevante de fondos latinoamericanos para la compra de activos inmobiliarios en España. El control de la inversión por parte de Brasil y México revela la preferencia de grandes grupos y family offices por la diversificación geográfica en Europa, impulsada por la búsqueda de moneda fuerte y oportunidades de preservación patrimonial.
Este reparto también evidencia el perfil de los inversores latinoamericanos en España: típicamente institucionales o privados de alto patrimonio, menos sensibles a la volatilidad financiera y con acceso prioritario a operaciones de envergadura. A diferencia de los pequeños propietarios o personas físicas, su estrategia apunta a segmentos consolidados y contratos corporativos, minimizando riesgos de vacancia y garantizando rentas en euros.
El segmento de oficinas sobresale como destino principal del capital
El 50% del volumen latinoamericano se canalizó hacia oficinas, seguido por hoteles (21%), retail (18%) y living (11%). La preferencia por activos de oficinas en Madrid obedece a la estabilidad de los alquileres y la liquidez del mercado, especialmente en ubicaciones prime como el centro financiero de la capital española. El efecto premium y la mayor resiliencia en la ocupación explican el atractivo para inversores internacionales.
En paralelo, el sector hotelero continúa siendo uno de los destinos favoritos para el capital latinoamericano, con 709 millones de euros acumulados en los últimos cinco años y una participación del 40% sobre el monto total canalizado hacia inmuebles turísticos. Estos activos permiten a los inversores beneficiarse del crecimiento sostenido del turismo en España, sumado a las oportunidades en activos en reposicionamiento o gestión independiente.
El interés en retail y living se mantiene, aunque con menor peso, y responde al auge de nuevos formatos de consumo y vivienda, como espacios flexibles o residencias para estudiantes.
Madrid consolida su liderazgo como polo de atracción
Madrid fue el destino principal de las operaciones ejecutadas en 2024, reforzando su posicionamiento como hub preferido para el aterrizaje de capital extranjero en España. La ciudad ofrece un ecosistema consolidado en términos de infraestructura, marco legal y conectividad, atributos que otorgan confianza a los inversores latinoamericanos frente a otros mercados europeos.
La tendencia no es nueva, pero se ha visto acelerada en los últimos cinco años: en 2019 la ratio de inversión latinoamericana sobre el total nacional era de apenas 0,2%, cifra que trepó al 3% en 2020 y ahora rompe barreras históricas al llegar al 3,7%. Este salto refleja tanto la búsqueda de refugio en mercados estables tras la volatilidad regional en países de origen, como el desempeño positivo del sector inmobiliario español, que sigue atrayendo capital global y consolidando subidas de precio tanto en activos core como value-add.
El efecto arrastre de Madrid se refleja también en el aumento de operaciones de mayor volumen, dejando fuera a propietarios minoristas y configurando un terreno de mayor competencia institucional por activos prime en la capital.
Para propietarios o gestores en América Latina, el récord en la inversión latinoamericana en España cristaliza dos señales clave. Primero, la fuerte demanda de activos seguros fuera de la región, especialmente en mercados estables como Madrid, marca un precedente para quienes evalúan canales de internacionalización patrimonial o diversificación transatlántica. Segundo, la concentración en oficinas y hoteles aclara el perfil de activos más codiciados por inversores sofisticados, elevando la vara de competencia y poniendo en valor la importancia de operaciones de escala.
Para agentes inmobiliarios y gestores patrimoniales, este auge exige repensar estrategias de captación y asesoría. Entender los criterios y preferencias del nuevo inversor latinoamericano será crítico en la intermediación y gestión de activos en el mercado español, donde la competencia institucional marca el ritmo y el potencial de crecimiento a mediano plazo.
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