Precios vivienda Perú siguen estancados ¿cuándo mejorará tu inversión?

Precios vivienda Perú siguen estancados ¿cuándo mejorará tu inversión? - precios vivienda Perú

El mercado de vivienda residencial en Perú sigue mostrando señales de estancamiento. Según Trading Economics, el índice de precios residenciales se ubicó en 6.1 para diciembre de 2025 como variación interanual nominal, frente a referencias recientes de 4.07 y dentro de un rango histórico que ha oscilado entre un máximo de 38.87 y un mínimo de -24.5. El comportamiento de los precios en el último año ha sido débil: en el tercer trimestre de 2024, el índice hedónico residencial avanzó apenas un 0.1% interanual y, descontando inflación, la caída fue del 1.7%.

La demanda tampoco ofrece señales sólidas de recuperación inmediata. Según Global Property Guide, en 2023 las ventas residenciales sumaron 60,910 unidades, apenas 0.4% por encima del año anterior, que ya marcaba un moderado 0.5% de crecimiento. Si bien las estimaciones auguran una leve aceleración hacia 2025, la incertidumbre política y una confianza inversora aún lejos de consolidarse condicionan toda previsión para propietarios e inversores.

El avance de precios pierde tracción pese a la recuperación macroeconómica

La variación interanual de los Residential Property Prices en Perú para fines de 2025 se espera en 6.1, un dato nominal que contrasta con la debilidad expresada en el comportamiento real del mercado. El índice hedónico, que corrige por características de las propiedades y elimina factores estacionales, mostró en el tercer trimestre de 2024 un avance anual de solo 0.1%. Ajustados por inflación, los precios cayeron 1.7% en el mismo período, y la caída trimestral fue de 0.2%.

Estos registros refuerzan una tendencia de desaceleración, alejada de los máximos históricos alcanzados en ciclos previos. El rango de la serie histórica de Trading Economics evidencia la volatilidad de largo plazo: con poblaciones de máximos de 38.87 y mínimos de -24.5, el movimiento actual se sitúa en la parte baja del espectro. A pesar de los datos de menor inflación y alguna recuperación del poder adquisitivo, la confianza del sector todavía no se traduce en una presión suficiente sobre los precios.

Las ventas residenciales crecen poco y la oferta se concentra en Lima

Durante 2023, según la misma fuente, las ventas de vivienda residencial en Perú aumentaron apenas 0.4% interanual, hasta 60,910 unidades, tras otro año de crecimiento marginal en 2022 (0.5%). Si la tendencia se mantiene, para 2025 las transacciones sumarían unas 68,030 unidades, solo 2.8% por encima del último registro anual.

La mayor parte de la dinámica del mercado se concentra en Lima, donde también se observan los valores de alquiler más altos. Según Global Property Guide, hacia el cuarto trimestre de 2025 el precio de renta mensual de un departamento de dos dormitorios en la capital rondaba entre PEN 1,711 (US$510) y PEN 3,623 (US$1,080), con un rendimiento bruto promedio de alquiler a nivel nacional de 5.94% en ese mismo período, una cifra razonable frente a otros mercados regionales, pero sin suficiente atractivo para atraer un flujo importante de nuevos inversores bajo las condiciones actuales de incertidumbre.

Tensión política y confianza limitada marcan el horizonte para propietarios e inversores

El escenario está determinado por dos vectores principales: la inestabilidad política y el lento retorno de la confianza del consumidor y del inversor. Si bien los indicadores macroeconómicos han mostrado cierta mejora, el efecto en el sector inmobiliario es todavía marginal. Las familias cuentan con un poco más de margen debido a la inflación controlada y signos de reactivación económica, aunque el temor a cambios en la regulación y la volatilidad institucional todavía frena las decisiones de compra e inversión.

Estos elementos afectan de modo particular a quienes buscan convertir su propiedad en una fuente estable de ingresos, así como a los administradores que necesitan planificar a mayor plazo. Para los agentes inmobiliarios, la baja rotación de unidades y el escaso crecimiento de operaciones suponen, en la práctica, un entorno de alta competencia por captar clientes y cerrar operaciones, especialmente en segmentos de vivienda media y alta que concentran la mayor parte de las transacciones.

En la práctica, el propietario primerizo que busca alquilar encuentra rentabilidades estables pero limitadas, números que lo fuerzan a ser selectivo con el tipo de inquilino y optimizar su capacidad de negociación. Para la administradora inmobiliaria, el estancamiento de precios y la lentitud en las ventas implican la necesidad de mayor eficiencia operativa y una gestión diferenciada de las carteras, adaptada a la dinámica de Lima y los principales polos urbanos. Para el agente que busca nuevas oportunidades, la evolución histórica demuestra que el ciclo actual exige estrategias creativas tanto en captación como en diferenciación frente a la competencia.

La previsión es que, a pesar de potenciales mejoras macroeconómicas, el mercado peruano seguirá condicionado por factores políticos y un consumidor cauteloso. Rentabilidad y liquidez continuarán en niveles moderados, y solo ajustes regulatorios o un shock de confianza podrían dinamizar de nform significativa el mercado residencial para propietarios e inversores.

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