Las adjudicaciones bancarias están tornando el foco hacia Puntarenas y Limón, donde BAC avanza con la venta de dos propiedades ofertadas a precios que reflejan recortes de hasta el 35%. El movimiento de la entidad financiera en estos sectores llama la atención de propietarios e inversores que ven una oportunidad de acceso a bienes raíces en zonas costeras y logísticas, históricamente de alto interés pero con barreras de entrada para nuevos actores.
BAC dinamiza mercado con descuentos agresivos en Puntarenas y Limón
La estrategia de BAC se aleja de las ventas tradicionales al colocar en el mercado dos propiedades adjudicadas, con descuentos que alcanzan el 35% sobre su valor original. Esta práctica, cada vez más visible en el sector bancario costarricense, responde a una dinámica en la que las entidades buscan convertir activos improductivos en liquidez de manera ágil.
En este caso, las ofertas se focalizan en Puntarenas y Limón, dos regiones costeras relevantes para la economía local por su peso en la actividad portuaria, el turismo y los servicios. El descuento de hasta el 35% pone a disposición de inversores y familias viviendas o terrenos por debajo de los valores históricos observados en esas plazas. Esta tendencia empuja a otros bancos y fondos privados a replantear sus propios inventarios de propiedades adjudicadas ante la necesidad de rotación y liquidez.
Descuentos reflejan presión por liquidar activos improductivos
El ajuste de precios que realiza BAC en este tipo de activos parte de la presión sobre balances bancarios por mantener propiedades improductivas. La diferencia de hasta 35% respecto a niveles previos se convierte en una táctica directa para acelerar el cierre de ventas y liberar recursos para nuevas operaciones crediticias.
En mercados como Puntarenas y Limón, donde persisten brechas de acceso por precios elevados, el descuento bancario puede marcar la diferencia entre una venta rápida y un bien estancado. Para pequeños propietarios, el efecto es doble: por un lado, se abren oportunidades de ingreso al mercado inmobiliario local; por el otro, aumenta la competencia y presión sobre valores de reventa en ubicaciones cercanas a las propiedades ofertadas por el banco.
Propiedades adjudicadas ganan atractivo entre inversores regionales
El énfasis de BAC en descuentos agresivos apunta a captar el interés no solo de familias en búsqueda de primera vivienda sino también de inversores de cartera. La venta inmediata de bienes adjudicados ha sido una vía utilizada por entidades financieras en ciclos de estrés crediticio o ante la acumulación de activos no eficaces en sus balances.
La oferta de dos inmuebles en estos mercados estratégicos anticipa que otros actores —banca, fondos y administradores— revisen sus propios métodos de salida para propiedades similares. Con precios recortados hasta en un tercio, los compradores potenciales encuentran márgenes para reconvertir, alquilar o mejorar el activo con expectativas realistas de rendimiento en un plazo menor a la media del mercado abierto.
Perspectiva para América Latina
El patrón observado en Puntarenas y Limón forma parte de una tendencia regional en la que bancos optan por rebajar significativamente el precio de propiedades adjudicadas para acelerar la rotación del inventario y optimizar balances. Países como México, Perú y Colombia han visto episodios similares, aunque la intensidad y frecuencia de los descuentos varía por marco regulatorio y absorción del mercado. Propietarios e inversores latinoamericanos enfrentan un escenario en el que la adquisición de activos adjudicados puede ser una vía de entrada competitiva, aunque expone a aceleradas fluctuaciones de valor y presión sobre actores tradicionales del segmento residencial y comercial.
La llegada de descuentos de hasta un 35% en propiedades de zonas costeras redefine las alternativas para quienes buscan diversificar o entrar en el mercado inmobiliario con menos exposición inicial.
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