La presión sobre los presupuestos familiares para costear una vivienda se intensificó en América Latina y el Caribe, según una encuesta realizada por Hábitat para la Humanidad entre abril y junio de 2026. La mayoría de los participantes reportó ajustes significativos en sus gastos, y los desafíos de seguridad y asequibilidad en la vivienda resaltan como uno de los principales problemas que enfrentan propietarios e inquilinos de la región.
La vivienda, foco de inseguridad y riesgo económico
El estudio, que abarcó 22 países y tomó en cuenta las respuestas de 30.758 personas, incluyó muestras de Argentina, Barbados, Brasil, Guatemala, México y Trinidad y Tobago, evidenciando patrones regionales en el acceso y calidad de la vivienda. El 74% de los encuestados en la región considera que existe una falta de garantía de seguridad en los hogares. Además, la mitad (48%) teme que cualquier contratiempo, como una emergencia o pérdida de ingresos, pueda poner en riesgo su capacidad para permanecer en su vivienda. Esta percepción es aún más aguda entre quienes viven en condiciones habitacionales informales, donde el porcentaje asciende a 68%.
La encuesta revela que estos temores no son infundados: el 40% de los participantes en los 22 países del estudio acepta algún nivel de riesgo en su vivienda ante la imposibilidad de costear alternativas más seguras. Esto se traduce en una preocupación estructural sobre la protección de las familias frente a eventos inesperados o adversidades económicas, y remarca que la inseguridad en la vivienda es un problema persistente tanto para propietarios como para arrendatarios.
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Ajustes en gastos: renuncias y nuevas estrategias familiares
El 75% de los consultados recortó al menos un gasto durante el último año para cubrir los costos de su vivienda. Una de cada tres personas (33%) reporta haber reducido sus gastos en alimentos, mientras que el 32% tuvo que recurrir a ahorros o fondos de emergencia. La toma de empleos adicionales se convirtió en una estrategia utilizada por el 31% para enfrentar el aumento de los costos, y un 13% se vio forzado a postergar o evitar la atención médica.
La presión por gastar menos es todavía mayor para los hogares de menores ingresos (84% redujo algún gasto relacionado para mantener la vivienda) y afecta de forma extrema a quienes residen en condiciones habitacionales informales (89% aplicó recortes). Los datos muestran una clara conexión entre la asequibilidad de la vivienda y la renuncia a satisfacer otras necesidades básicas, afectando la calidad de vida de millones en la región.
En lo social y familiar, los efectos repercuten incluso en la proyección de futuro. A nivel global, el 56% de los encuestados afirma que los costos habitacionales dificultan la posibilidad de formar una familia, cifra que aumenta al 62% entre la Generación Z y los Millennials. Para muchos padres y madres (58%), el costo de la vivienda limita las oportunidades de sus hijos, lo que configura un escenario de preocupación intergeneracional.
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Desafíos ante el clima y fenómenos meteorológicos
La protección frente a temperaturas extremas y fenómenos meteorológicos es otra prioridad creciente: 18% de los encuestados en América Latina y el Caribe declara que su vivienda no proporciona protección adecuada ante calor, frío o inundaciones. Mejorar la vivienda para hacerla más resistente a estos factores es una meta para el 26%, porcentaje que se eleva al 31% entre los participantes de México y Barbados.
En Trinidad y Tobago, el 23% admitió haber tenido que postergar o evitar mejoras vinculadas a la reducción de efectos de fenómenos meteorológicos extremos debido a los altos costos asociados a la vivienda. El panorama muestra cómo la vulnerabilidad arquitectónica y la incapacidad de invertir en mejoras se entrelazan con las limitaciones económicas, acentuando los retos de las políticas públicas en la región.
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Vivienda y presión económica: contraste con los indicadores de rentabilidad y asequibilidad
El contexto de fuerte presión económica en gastos familiares y vulnerabilidad habitacional se refleja con matices diferentes según los indicadores de cada país. Por ejemplo, en México —uno de los países cubiertos por el estudio—, la rentabilidad bruta de alquiler es de 6,34%, con 15,8 años de alquiler necesarios para igualar el costo de compra, y una carga hipotecaria del 165,6% del ingreso, según el Índice de Oportunidad Inmobiliaria de ATI (primer semestre de 2026). La rentabilidad supera la mediana regional de 5,02% y los años de alquiler quedan por debajo de la mediana de 19,9, pero la carga hipotecaria está por encima de la mediana de 138,8%: es el indicador menos favorable de los tres para quien busca acceder a una vivienda en el país.
En Brasil, donde también se realizó la encuesta, la rentabilidad bruta del alquiler es del 4,59% —por debajo de la mediana de la región—, con 21,8 años de alquiler necesarios para financiar una compra y una carga hipotecaria de 184,7%. Este panorama indica que el coste de adquisición sigue siendo elevado en años de alquiler, mientras la posibilidad de sostener una hipoteca representa una presión mayor que en la mayoría de los países de la región. Más detalles sobre cada indicador y variaciones de precios pueden consultarse en la página de indicadores de mercado y precios de Administra Tu Inmueble.
En este escenario, la información del estudio y los datos regionales subrayan la relevancia de la rentabilidad, los años de alquiler y la carga hipotecaria como elementos clave para evaluar la oportunidad y el riesgo para propietarios e inversores en distintos mercados.
“Esta es una de las encuestas más amplias e inclusivas que se han realizado sobre la experiencia de la vivienda, porque no se limita a analizar sus características físicas o estructurales, sino que busca entender cómo las personas viven realmente esa experiencia”, señaló Ernesto Castro García, vicepresidente de Área para América Latina y el Caribe de Hábitat para la Humanidad Internacional.
Para propietarios, inquilinos e inversores, el panorama apunta a una creciente necesidad de gestionar riesgos y considerar indicadores clave del mercado inmobiliario. Las condiciones actuales exigen estrategia y flexibilidad, ya sea para buscar alternativas habitacionales más seguras, diversificar ingresos familiares o planificar inversiones que permitan afrontar la volatilidad y los desafíos de asequibilidad en la región.
Fuentes adicionales de contexto: Cinco Ases, Noticias, estudio de Hábitat para la Humanidad.
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