El mercado de oficinas en América Latina cerró 2024 con un valor total de 122.400 millones de dólares, según datos consolidados por Data Insights Market. Este sector enfrenta ahora un escenario de crecimiento más cauteloso, con una proyección de aumento anual compuesto (CAGR) del 2,7% para el periodo 2024-2033. La tendencia contrasta con estimaciones iniciales más optimistas superiores al 5,5%, lo que evidencia una desaceleración respecto a los años previos.
La evolución del sector responde tanto a nuevas demandas del mercado laboral como a transformaciones urbanas en curso. Las preferencias por oficinas Grade-A y la proliferación de espacios de co-working redefinen la estructura de la oferta en ciudades como México, São Paulo, Bogotá y Santiago. Propietarios e inversionistas deben leer estas señales con atención para anticipar movimientos y ajustar sus estrategias.
El recorte en el ritmo de crecimiento redefine la estrategia del propietario
El periodo 2019-2024 fue testigo de un empuje significativo en el mercado de oficinas de América Latina, impulsado por la recuperación económica pospandemia y el avance de la urbanización. Sin embargo, el cambio a un crecimiento más moderado —un 2,7% anual compuesto proyectado hasta 2033— está replanteando el equilibrio entre oferta y demanda.
El dato más relevante es la corrección de expectativas: el mercado, que en algún momento apuntaba a crecer a tasas superiores al 5,5%, ahora se ajusta a un entorno más conservador. Esto obliga a los propietarios y desarrolladores a priorizar activos de mayor valor, especialmente en segmentos de oficinas premium (Grade-A), donde la demanda sigue mostrando fortaleza pese a la desaceleración general.
Para administradores y pequeños inversores, el nuevo escenario implica una evaluación más fina del riesgo. Las ubicaciones céntricas, edificios con certificaciones y servicios adaptados al nuevo modo de trabajo híbrido obtienen mejores perspectivas de ocupación y rentabilidad, en comparación con inmuebles tradicionales alejados de los polos urbanos o sin actualización tecnológica.
El auge de las oficinas Grade-A y el co-working concentra la demanda en grandes ciudades
La recomposición del mercado es especialmente marcada en los segmentos de alta calidad y flexibilidad. Edificios clasificados como Grade-A —con infraestructura moderna, eficiencia energética y ubicaciones estratégicas— concentran la mayoría de los contratos a largo plazo firmados en el último año. Esto refleja tanto los requerimientos de las grandes corporaciones regionales como el apetito de multinacionales por oficinas que cumplan estándares internacionales.
El otro eje de cambio es el crecimiento sostenido de los espacios de co-working. La demanda por alternativas flexibles aceleró tras la pandemia: en México, Brasil, Colombia y Chile, las grandes urbes lideran la adopción de esquemas de oficina compartida, impulsados por el emprendimiento y la expansión de firmas tecnológicas. El efecto es doble: presiona a la baja las tasas de vacancia en submercados premium, pero agrava la sobreoferta en edificios clase B o C ubicados en zonas periféricas.
Para agentes inmobiliarios y administradores profesionales, estas señales redefinen el criterio de captación y gestión: invertir en inteligencia de mercado y en la adaptación de espacios puede marcar la diferencia en rentabilidad para la próxima década.
México, Brasil, Colombia y Chile constituyen los focos de inversión y reconversión
La radiografía regional elaborada por Data Insights Market sitúa a México, Brasil, Colombia y Chile como los epicentros de las principales dinámicas de inversión y reconversión del mercado de oficinas. Estas economías, que suman la mayor parte del PIB urbano de Latinoamérica, concentran tanto la construcción de nuevos proyectos Grade-A como la reconversión de inmuebles existentes en espacios flexibles y sostenibles.
En São Paulo, por ejemplo, los contratos en edificios certificados han incrementado la ocupación respecto a 2022, pese al impacto de la modalidad híbrida. En Bogotá y Ciudad de México, la competencia entre coworkings provoca que los propietarios de edificios tradicionales deban ofrecer incentivos o reconvertir plantas para evitar altas tasas de vacancia. El impacto, sin embargo, se distribuye de modo desigual: mientras los barrios de negocios muestran mayor resiliencia, las zonas alejadas enfrentan caídas en el valor locativo y en el flujo de inquilinos a largo plazo.
Para los inversionistas institucionales, la tendencia es a consolidar portafolios en polos urbanos con demanda sostenible y a desinvertir gradualmente en activos obsoletos o con baja adecuación tecnológica.
El avance de la urbanización en América Latina, junto con el crecimiento económico proyectado en la región, continúa generando oportunidades, pero bajo parámetros más realistas y disciplina en la selección de activos y contratos.
La ralentización del crecimiento del mercado de oficinas obliga tanto a propietarios primerizos como a administradores experimentados a profesionalizar su estrategia. El foco en oficinas Grade-A, la reconversión hacia modelos flexibles y el seguimiento de la demanda real en plazas clave son hoy las claves para sostener la rentabilidad y evitar vacancia prolongada.
La cautela será la norma durante los próximos años para quienes operan en el segmento de oficinas. Seguir de cerca los indicadores de ocupación, ajustar precios y anticipar ciclos de reconversión pueden marcar la diferencia en mercados que, aunque más maduros, también se muestran menos tolerantes a errores de gestión y a activos improductivos.
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