Tasas de interés en Colombia se mantienen altas pese a presiones sobre vivienda

Tasas de interés en Colombia se mantienen altas pese a presiones sobre vivienda

El Banco de la República, principal responsable de la política monetaria en Colombia, mantiene su postura restrictiva ante las presiones para reducir las tasas de interés. La construcción de vivienda, uno de los motores tradicionales del crecimiento urbano y del sector inmobiliario, continúa bajo presión debido a los elevados costos de financiamiento, a pesar de las recientes reducciones graduales de la tasa de intervención.

Durante el Congreso Colombiano de la Construcción 2026, Leonardo Villar, gerente general del Banco de la República, reconoció de forma tajante el daño que las tasas elevadas causan al sector: “Quiero empezar por reconocer algo que para mí es absolutamente claro, y es que en el sector de la construcción, y muy particularmente en la construcción de vivienda, las tasas de interés altas son un problema”. Sin embargo, el emisor descarta recortes drásticos en el corto plazo debido a riesgos macroeconómicos que, a su juicio, siguen presentes y justifican priorizar el control de la inflación.

Evolución de tasas, inflación y riesgos fiscales bajo la lupa

Desde 2021, las tasas de intervención del Banco de la República aumentaron de 1,75% hasta un máximo de 13,25%, con el objetivo de frenar la escalada inflacionaria que, desde niveles por debajo del 2% en 2020, alcanzó un máximo de 13,4% en marzo de 2023. Aunque la inflación logró retroceder a 2,8% a mediados de 2025, la desconfianza sobre la estabilidad macroeconómica persiste, motivando a la Junta Directiva a mantener las tasas en 9,25% tras el inicio de los recortes.

La meta de inflación oficial se mantiene en 3% anual, con un rango de tolerancia de un punto porcentual hacia arriba o abajo. No obstante, el repunte del salario mínimo en 23% durante el periodo reciente y la progresiva normalización fiscal, que llevó el déficit primario prácticamente a cero en 2023 antes de incrementarse nuevamente, añaden presión a las perspectivas inflacionarias. Villar subrayó que “las tasas altas son un requisito necesario para que la inflación baje, y con la inflación baja sí será posible tener tasas bajas pero sostenibles”.

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Dinamismo en demanda interna y déficit comercial: nuevos retos

Un dato destacado es el crecimiento de la demanda interna, que se acercó al 4,8% en el segundo trimestre de 2026. No obstante, para el gerente del emisor, este crecimiento es engañoso: “El problema es que la demanda interna está impulsada por cosas artificiales, no porque la capacidad productiva de la economía esté aumentando”. Al mismo tiempo, se prevé que el déficit en la balanza comercial de bienes alcance un récord histórico en 2026, lo que representa un nuevo foco de preocupación para la estabilidad macroeconómica.

Estos elementos conjuntan un escenario donde la construcción de vivienda enfrenta un doble reto: soporte débil en las variables estructurales y poco margen para una pronta reducción de tasas. Villar fue categórico sobre sus limitaciones: “Me encantaría poder bajarlas, me encantaría estar en una situación en la que eso fuera posible de una manera sostenible”.

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Colombia destaca en rentabilidad del alquiler, pero enfrenta altos costos hipotecarios

El contexto de tasas altas y riesgo macroeconómico en Colombia convive con indicadores relevantes para propietarios e inversores. De acuerdo con el Índice de Oportunidad Inmobiliaria de ATI (Numbeo 2026-S1), Colombia exhibe un puntaje de 66,5 sobre 100, en la banda «Moderada», ocupando el quinto puesto entre 15 países de la región. Destaca por una relación precio/alquiler de 16,4 años, por debajo de la mediana regional (19,9 años), lo que implica condiciones más favorables que en la mayoría de los mercados para quienes buscan comprar frente a alquilar. Además, la rentabilidad bruta anual del alquiler es de 6,09%, ubicándose también por encima de la mediana regional de 5,02%.

Sin embargo, el panorama es menos alentador en materia de acceso hipotecario: la cuota típica equivale al 224,4% del ingreso familiar, mucho más alta que la mediana de los 15 países (138,8%). Este dato coloca a Colombia entre los mercados con mayor carga hipotecaria, realidad que se agrava en escenarios de tasas de interés elevadas. Más detalles de precios y tasas pueden consultarse en los indicadores de mercado y precios de ATI.

En un entorno donde los costos de financiamiento hipotecario permanecen elevados y el Banco de la República posterga recortes, propietarios e inversores inmobiliarios deben prepararse para un periodo de adaptabilidad. Aunque la rentabilidad por alquiler se mantiene robusta y la relación de precio frente al alquiler favorece la inversión, el acceso al crédito seguirá limitado mientras el control de la inflación pese más que el estímulo al sector constructor. El desafío será gestionar los proyectos y decisiones de inversión teniendo en cuenta que, según la autoridad monetaria, la estabilidad de precios sigue siendo la prioridad en el corto plazo.

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